El 4 de junio de 2020 se publicaron las primeras disposiciones de Open Banking, dentro del marco de la Ley Fintech, en las que se establece la obligación de intercambiar datos públicos, agregados y transaccionales por parte todas las entidades financieras.

Pero, ¿cuál es el estado actual y el futuro de la regulación?

Despejamos ésta y otras dudas a través de nuestra entrevista con Dorian Loyo, que cuenta con mas de 6 años de experiencia en la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), la institución detrás de la regulación en materia de Open Banking.

¿Qué incluye y cuál es la situación actual de la regulación Open Finance en México?

D.L: Estas disposición estable la obligación de que todas las entidades financieras tienen que intercambiar datos abiertos, agregados o transaccionados. En concreto, hemos decido emitir poco a poco las disposiciones y empezar por los datos abiertos. Creemos que si vamos de lo fácil a lo complicado, podremos sentar mejores bases para que esto funcione.

Con datos abiertos, me refiero a la información los cajeros automáticos y los productos que lo cajeros proveen.

Cabe destacar que en México, al establecer la obligación a las más 2200 entidades que supervisamos, lo llamamos Open Finance porque todas las entidades financieras van a tener que compartir los datos a través de APIs.

Las entidades financieras tienen 12 meses desde que se publicó las primeras disposiciones, es decir, al 5 de junio de 2021 ya deberían estar intercambiando información de datos abiertos.

También las empresas de TI o de tecnología van a poder participar como solicitantes de datos. De esta manera, se abre el esquema y no es solo un tema Open Banking, va más allá.

¿Qué impacto se espera que tengan estas medidas sobre el sector financiero y en la inclusión financiera?

D.L: Los beneficios son muchísimos. Nosotros como usuarios finales vamos a poder elegir el producto financiero que más se adapte a nuestras necesidades y para las empresas les va a permitir crear nuevos modelos de negocio. Además se podrán acercar a personas que ahora mismo no pueden acceder a productos financieros, facilitándoles el acceso y promoviendo así la inclusión financiera.

¿Cómo conviven en este ecosistema los innovadores y players tradicionales?

D.L: A lo que hoy llamamos jugadores tradicionales, con este nuevo esquema, también se pueden convertir en innovadores. Innovación no significa que tenga que venir solo de la empresas de tecnología.

Lo vemos como que cualquier jugador puede entrar siempre y cuando cumpla con temas de seguridad: innovación no está peleada con la seguridad, siempre van de la mano.

¿Qué modelos  han inspirado la jurisdicción en Mexico?

Tomamos como base el caso de UK (PDSD 2) que fueron los pioneros en este tema. No queremos hacerlo igual, pero si tomarlo como base, y adaptarlo a las necesidades de Mexico.

Algo que nos diferencia, es que ellos solo incluyeron 9 bancos y nosotros lo abrimos a todas las entidades financieras.

Además, en México también se va a tener la oportunidad de implementar una contraprestación para incentivar que las empresas los implementen y moneticen. Esto no pasa en otros país.


Por el momento, no se está considerando la iniciación de pagos.

Futuro a corto y medio plazo de la regulación

Los datos abiertos tendrán que estar compartiendo la información el 5 de junio de 2021. Una vez que se empiece a implementar este esquema, iremos viendo ejecutando el resto de tipos de datos: agregados y transaccionados

La realidad es que hay que ir poco a poco. Si hay una base sólida la implementación será más fácil y evitaremos lo que esta pasando en otros países, donde la adopción no esta siendo la esperada.

Siguientes pasos en la implementación

D.L: Las empresa especializada en TI que quiere solicitar estos datos, tendrá que pasar por un proceso de validación por la regulación. Un vez que la comisión los autorice podrán empezar a usar las apis.

Consentimiento y seguridad son las dos cosas claves que va a valorar la comisión a la hora de